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Progreso de Cicuco está crudo
eltiempo.com/EDUARDO GARCIA MARTINEZ. - 1 de septiembre de 1994

Cuando la pequeña lancha con motor fuera de borda se detiene en La Bodega, después de atravesar el majestuoso Magdalena y navegar el río Chicagua, un calor de infierno se mete en el cuerpo y anuncia la llegada al mundo mítico de la depresión momposina. Por todas partes hay ciénagas, caños, lagunas, ríos... y también un gran interrogante para la región, planteado por el cierre del campo petrolero de Cicuco, al sur de Bolívar, que ordenó hace 17 días el ministerio del Medio Ambiente.

En Cicuco hay silencio y desolación. Las plantas están apagadas y los 40 operarios de Ecopetrol se mantienen por ahí, regados, pensando en su suerte futura mientras que soldados de vigilancia con trajes de fatiga o sin camisas, caminan bajo los áboles de mango.

La explotación de este campo petrolero en el municipio de Talaigua Nuevo, fue iniciada en 1957 por la Colombian Petroleum Company, y 20 años después fue transferido a Ecopetrol. Es el más importante de la costa Caribe y en su etapa inicial -cuando sus 20 pozos producían 38 mil barriles de crudo al día-, fue una de las riquezas más representativas del país. Hoy, produce 500 barriles de crudo y podría mantener su actividad unos diez años más.

La contaminación generada por el campo se originó en la construcción de ductos y terraplenes para facilitar la operación petrolera, pero que taponaron los sistemas naturales de interconexión de las ciénagas, que, en casos como la de El Mechón y Playón de los patos, quedaron aniquiladas, pues se murieron las especies de peces y vegetales.

Hace 15 años el problema ambiental era mucho más grave. Ahora la gente rechaza el cierre de los pozos y lo hace porque consideran que Ecopetrol está en deuda con la región. Esa deuda social consiste en carreteras, centros médicos, escuelas y acueductos.

Según el presidente de la Asociación de Pescadores de El Limón, Punta Cartagena y San Gabriel (Aplipucsaj), Reinaldo Rico, Ecopetrol podría ponerse a paz y salvo con la región en los próximos veinte años.

Proyectos en duda El 80 por ciento de la depresión, de la que hacen parte los municipios de Mompox, Margarita, San Fernando, Talaigua Nuevo, San Martín de Loba, Barranco de Loba y Pinillos, es agua física y sus habitantes mantienen costumbres anfibias desde épocas inmemoriales. La pobreza en que vive la mayor parte de los 150.000 habitantes de la región, no se oculta a pesar de la exhuberancia del entorno.

El campo de Cicuco genera 40 empleos directos y cerca de 300 indirectos, y con su cierre el municipio de Talaigua Nuevo perdería las regalías que recibe por explotación (70 millones de pesos anuales). Lo más grave es que proyectos, como el de la gasificación para la región, quedarían sin respaldo.

Los habitantes de El Limón y Punta Cartagena, vecinos de Cicuco que viven de la pesca, la agricultura y de vender sus servicios temporales a Ecopetrol, realizaron un paro cívico para exigir la reapertura del campo de Ecopetrol.

El jefe de operaciones del campo, Julio Yanes, dice que la resolución de cierre es definitivamente injusta. Desde 1992 hemos invertido 750 millones de pesos en obras como construcción de puentes para recobrar el intercambio de agua entre las ciénagas y los caños; sistema de tratamiento de aguas residuales; traslado de aguas del proceso de producción a piscinas de oxidación y cambio de 14 kilómetros de tuberías .

Su información es corroborada por miembros de la subdirectiva de la Unión Sindical Obrera (USO). El vicepresidente del sindicato, Mario Araújo, asegura que hay una clara patraña gubernamental para cerrar el campo y liquidar a los trabajadores, y para eso aprovecha al Inderena y el Ministerio del Medio Ambiente.

Los pescadores aseguran que hoy están cogiendo entre ocho y nueve mil bocachicos diarios, mucho más que antes. Lo cierto es que tenían que pasar 27 años para que se reparara en el daño ambiental que causó la riqueza petrolera de Cicuco, ahora en extinción.

Condicionan reapertura El ministerio del Medio Ambiente dijo que el campo petrolero de Cicuco será reabierto sólo si las obras realizadas por la Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol), para recuperar el sistema de ciénagas de la zona, han dado buenos resultados.

Así lo señaló el jefe de la Oficina Jurídica del Ministerio del Medio Ambiente, Luis Fernando Macías, en comunicación enviada al alcalde de Talaigua Nuevo, Carlos Gutiérrez Panzza.

El drama más grande de los pescadores de El Limón, Punta Cartagena y San Gabriel, vecinos de Cicuco, se inició en 1988, cuando Ecopetrol contrató con la empresa Wester Geofísica un estudio de sismología de la zona.

Esa gente dinamitó los caños y produjo un gran desastre ecológico porque mató y retiró totalmente a las especies de la zona , dijo Catalino Rico, uno de los más de 300 pescadores que viven en la región.

Por cinco años, no hubo bocachico, ni hicoteas, ni coroncoro, porque todo se acabó con la dinamita. A esa circunstancia se unía la contaminación de los cuerpos de agua generada por Ecopetrol.

Afortunadamente, a partir de 1992, las cosas comenzaron a mejorar y la subienda de 1994 no ha podido ser mejor. Sin embargo, los pescadores insisten en que Ecopetrol debe tener mucho cuidado con los cuerpos de agua y garantizar su recuperación definitiva.